No tenía pensado escribir este artículo, en un principio, mi intención era añadir una entrada en Facebook con la foto y un par de líneas expresando mi opinión, pero me puse a escribir y a escribir y al final, llegué a la conclusión, que lo mejor era contar mi opinión directamente en el blog.
Sé, que no os tengo acostumbrad@s a este tipo de artículos, pero mi indignación es tal, que no he podido (ni querido) evitar expresarme.

Esta foto, en los últimos días, se ha convertido en viral en las redes sociales y ha salido en todos los medios de comunicación. Una fotografía de un recién nacido que descansa encima de la cicatriz de la cesárea de su madre.
Una cicatriz de vida, captada por la fotógrafa Helen Aller.
A mi modo de ver, una foto preciosa que muestra la belleza natural de las mujeres a las que, hoy en día, se les practica una cesárea, programada o de urgencia, por indicación médica. Esta foto, ha abierto de nuevo el debate sobre el uso (y abuso) de esta práctica, pero no escribo este artículo porque vaya hablar de esta técnica (aunque quien lea entre líneas ya sabrá cual es mi opinión).
Escribo este artículo porque considero que esta fotografía es una instantánea de vida en estado puro. Por eso, mi indigna las muchas opiniones en contra de la publicación de esta foto por considerarla pornográfica, incluso hubo quien denunció la fotografía a Facebook por verla obscena y solicitó su bloqueo: ¿en serio?, ¿qué clase de persona puede considerar esta foto pornografía?, seguro que la misma clase de persona que se escandaliza cuando ve a una madre dando el pecho a su hij@ en un sitio público. En pleno siglo 21, ¿de verdad tenemos que seguir escondiendo estas cosas?, por otra parte, me pregunto, ¿puede una madre tener una cicatriz más bonita que ésta que es una cicatriz de vida?.
Me asombra enormemente que haya quien se siga escandalizando por ésto y trate de convertirlo en algo sucio y oscuro que hay que esconder: así que, solo os digo que un 10 para la fotógrafa y un 10 para la mamá!!
Buen día a tod@s!!.